Cruz Loma
PASEANDO A 4000 M. DE ALTURA
Pasear y dormir a 2850 m de altitud, en Quito, permite aclimatarse con comodidad antes de emprender otros destinos de altura, nieve y fuego: los volcanes. La capital ecuatoriana está vigilada por el Pichincha, un volcán activo que tuvo su última erupción en 1999. Subir a la cima del Rucu Pichincha, de 4698 m, es una excursión relativamente asequible que ayuda a adaptar el cuerpo a la altitud y pone en contacto con los páramos y los volcanes. Para facilitar la caminata lo más habitual es coger el teleférico de Cruz Loma, volar por encima de la ciudad y aterrizar a 4000 m de altura. De aquí al pico nos acompañan el verde y amarillo de las gramíneas y el gris oscuro de las cenizas y las rocas volcánicas. Y el blanco de la nieve en los días más fríos. Vale la pena subir hasta Cruz Loma solo para contemplar la vista sobre la ciudad y las montañas circundantes. Eso sí, es mejor evitar los fines de semana, cuando las esperas en el teleférico se hacen interminables.
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